Orgullo malabriguense: Julieta Bernal y su familia son protagonistas de una historia inspiradora publicada por TN.

La historia de Julieta Bernal, oriunda de Malabrigo, y su familia volvió a trascender fronteras. Este miércoles, el reconocido portal de noticias TN destacó el singular estilo de vida que eligieron hace cuatro años: vender empanadas argentinas mientras recorren los Estados Unidos en una casa rodante, una aventura que les permitió además seguir de cerca a la Selección Argentina durante el Mundial.
Bajo el nombre «Los Rumbos Mágicos», la familia dejó atrás la vida tradicional para embarcarse en un proyecto que combina viajes, gastronomía y la pasión por el fútbol. Desde el inicio de su recorrido ya visitaron más de 115 ciudades y 17 estados estadounidenses, financiando cada kilómetro con la venta de empanadas elaboradas artesanalmente.
Actualmente se encuentran en Atlanta, luego de acompañar a la Selección desde su debut en Kansas City. Aunque no consiguieron entradas para ingresar a los estadios, viven cada partido junto a miles de hinchas argentinos en los tradicionales banderazos que se organizan en las ciudades sede.
Empanadas caseras, el secreto del viaje
En una cocina de apenas unos metros cuadrados dentro de su casa rodante, Julieta y su familia preparan cada día discos y rellenos totalmente caseros. Con el paso del tiempo debieron adaptar la producción al reducido espacio disponible y concentrarse en los sabores más elegidos: carne, pollo, espinaca con queso, choclo y jamón y queso.
Las empanadas no solo conquistaron a los argentinos que viven o viajan por Estados Unidos, sino también al público estadounidense, aunque al principio debieron superar un curioso desafío cultural.
Según contaron en la entrevista publicada por TN, muchos clientes preguntaban con qué debían acompañarlas. La respuesta llegó con un clásico bien argentino: el chimichurri. Hoy, aseguran entre risas, «es imposible vender una empanada sin chimichurri», una combinación que terminó enamorando a los estadounidenses.
Una pasión que no tiene fronteras
Durante los días de partido, la cocina hace una pausa. En lugar de preparar empanadas, la familia aprovecha las concentraciones de hinchas para vender bebidas frías y vivir de lleno la fiesta mundialista alentando a la Scaloneta.
Su historia demuestra que la pasión por la Selección Argentina puede convertirse también en un modo de vida, mezclando esfuerzo, creatividad y el orgullo de llevar los sabores argentinos a miles de kilómetros de casa.
Para Malabrigo, la presencia de Julieta Bernal y su familia en uno de los medios nacionales más importantes representa un motivo de orgullo. Con trabajo, perseverancia y espíritu aventurero, siguen dejando bien alto el nombre de la ciudad mientras recorren las rutas de Estados Unidos persiguiendo dos grandes sueños: vivir viajando y acompañar a la celeste y blanca donde quiera que juegue.
