EL FIN DE SEMANA DEL CITRUS REFLEJADO EN LA PRESENTACION DE PEPE CUERVO.

Buenas tardes, Malabrigoooo.
¿Cómo les va?
Es lunes 22 de junio.
Hay sol.
Sí.
Pero no se confundan.
Porque el sol está trabajando con contrato de imagen.
Calienta poco.
Posa mucho.
Y el frío sigue haciendo exactamente lo que quiere.
Es ese frío que te obliga a salir de casa vestido como si fueras a cruzar la cordillera, aunque solamente vayas hasta el kiosco.
Pero hoy el clima importa poco.
Porque Malabrigo está atravesando ese fenómeno extraño que ocurre después de los grandes acontecimientos.
Esa sensación de felicidad, cansancio y nostalgia que aparece cuando algo salió tan bien que cuesta creer que ya terminó.
Porque sí.
Pasó la 35° Fiesta Provincial del Citrus.
Y qué fin de semana, señoras y señores.
Qué fin de semana.
Primero una aclaración.
Nadie salió igual de esta fiesta.
Nadie.
Algunos volvieron afónicos.
Otros con dolor de piernas.
Otros con doscientas fotos en el celular.
Y otros todavía están buscando dónde estacionaron la moto el viernes.
Pero todos volvieron con recuerdos.
Muchos recuerdos.
Porque lo que pasó este fin de semana fue enorme.
El viernes arrancó con entrada libre y gratuita.
Y ahí ya se entendió que la cosa venía seria.
Subieron al escenario Los Promeseros del Ritmo.
Marito Ramírez y la Nueva Yunta.
La Nueva Polvareda.
La Fibra.
Y la plaza empezó a bailar.
Familias enteras.
Niños.
Abuelos.
Amigos.
Todos moviéndose como si la temperatura hubiera sido de 28 grados.
Porque la música tiene algo extraordinario:
hace desaparecer el frío más rápido que una campera prestada.
El sábado la historia siguió creciendo.
Y desde temprano empezó un desfile artístico impresionante.
Locos de una Vieja abrió la tarde homenajeando a Viejas Locas e Intoxicados.
Y después aparecieron academias y grupos de danza de todos los estilos.
Samba Sin Fronteras.
Sapucay.
Aythana.
Swing Jazz.
Fussion.
Coreografías.
Vestuario.
Despliegue.
Talento.
Y la sensación permanente de que en cualquier momento el escenario iba a despegar rumbo a otra dimensión.
Después llegó el chamamé.
Y llegaron Los Bofill.
Y cuando suenan canciones ligadas a la obra inmensa de Mario Bofill pasan cosas raras.
La gente sonríe.
Recuerda.
Se emociona.
Y por un rato todo el litoral parece caber en una sola canción.
Pero después…
apareció Jorge Rojas.
Y ahí ya estamos hablando de otra cosa.
Porque lo de Jorge Rojas fue un espectáculo de nivel internacional.
Una voz impresionante.
Una puesta impecable.
Un artista enorme.
Y uno de esos shows que dentro de muchos años alguien va a recordar diciendo:
«Yo estuve ahí.»
Y será verdad.
Y cuando todavía estábamos procesando todo eso…
llegaron Matías Sotelo y Los Continuados.
Y la plaza volvió a transformarse en una gigantesca pista de baile.
Porque hay canciones que no necesitan presentación.
Arrancan…
y automáticamente miles de personas saben exactamente qué hacer.
El domingo tampoco dio respiro.
Rosana Nasich abrió la tarde junto al ballet El Relincho.
Pachi Holzer aportó sus recitados.
El tango se hizo presente.
Banda Local demostró una vez más por qué sigue siendo referencia del rock regional.
Y después llegó uno de esos momentos que hacen especial a una fiesta.
El Taller Municipal de Danzas Contemporáneas.
Con un homenaje al rock nacional.
Música en vivo.
Pantalla gigante.
Coreografías.
Arte.
Emoción.
Y una demostración clarísima de que en Malabrigo hay muchísimo talento.
Pero todavía faltaba más.
Porque cerca de las ocho apareció Lázaro Caballero.
Y la multitud respondió.
Folklore nuevo.
Carisma.
Presencia.
Canciones.
Y un predio que seguía llenándose mientras caía la noche.
Y cuando parecía que ya habíamos visto todo…
llegó Uriel Lozano.
Y ahí directamente explotó la fiesta.
Porque una cosa es cantar.
Y otra cosa es hacer un show.
Y Uriel hizo SHOW.
Con mayúsculas.
Con luces.
Con efectos.
Con una banda impecable.
Y con esas canciones que todos conocemos aunque juramos que no las conocemos.
Porque la cumbia santafesina tiene esa habilidad extraordinaria de vivir escondida en algún rincón de nuestra memoria.
Hasta que suena.
Y de golpe nos sabemos toda la letra.
Mientras tanto…
hoy es 22 de junio.
Y un día como hoy de 1986 ocurrió el famoso segundo gol de Diego a Inglaterra en México.
Sí.
El gol más hermoso de la historia de los mundiales.
El que todavía se sigue viendo.
El que todavía emociona.
El que todavía parece imposible.
Porque algunas obras de arte no están en los museos.
Están en los relatos de fútbol.
Y hablando de fútbol…
hoy volvemos a la rutina.
O al menos lo intentamos.
Porque después de un fin de semana así…
es difícil volver a comportarse como personas normales.
Pero quizás ahí esté la verdadera medida del éxito.
Una fiesta que año tras año logra superarse.
Una ciudad que trabaja unida.
Miles de visitantes.
Artistas enormes.
Instituciones comprometidas.
Y una comunidad que vuelve a demostrar que cuando se propone algo…
lo hace en grande.
Así que prepará el mate.
Acercate a la estufa.
Subí el volumen.
Y quedate con nosotros.
Porque ya comienza PEPE CUERVO.
Por FM Ella 97.5.
Y si todavía te duelen los pies de tanto caminar y bailar en la Fiesta del Citrus…
tranquilo.
Es la forma que tiene el cuerpo de aplaudir los buenos recuerdos.
